El comedor y los “toppers” en Historias Godínez

Foto: Héctor Ledezma
Foto: Héctor Ledezma

Comer es un placer, pero cuando eres Godínez es todo un tema.

En muchas oficinas hay pequeñas cocinas para calentar, para tomar un café, recuerdo donde hice mi servicio social y había una, dado que era un estudio de grabación, y cuando había invitados les ofrecían al menos una bebida.

En mi actual lugar de trabajo hay un comedor, pero sólo hay mesas y unos hornos de microondas, así que uno debe llevar sus “toppers” y calentar.

La tragedia es que no puedes llevar muchos tipos de comida, sólo lo que puedes meter al horno, así que extraño las tortillas.

No falta quien sale y compra unas quesadillas con su gordita de chicharrón, se lo come en el comedor de la empresa y de paso aromatiza el ambiente.

Por desgracia en mi lugar de trabajo no puedes pasar cosas para desayunar, a menos que sea de contrabando, y con la comida debe ir en riguroso refractario y rigurosa lonchera o maleta o bolsa.

En el comedor uno ve de todo, se nota las que cocinan, a los que les cocina su mamá, los hombres que tienen esposa, los que viven solos.

¿En qué sen nota?, en el tipo de refractario que llevan y lo que comen. Hay chavos que llevan tortas hechas en casa y unos que les mandan la sopa, el plato fuerte, la guarnición y el postre.

Hay chicas que hasta manteles llevan. Las que son secretarias son las que cargan con la sal y alaban su propia comida.

Algunos se piden comida entre ellos y dicen lo mucho que les costó cocinar, o lo rico que les sale lo que llevan.

No es por nada, yo cocino bien, pero no me toca cocinar y suelo comer en menos de media hora.

¿Tú dónde comes?, ¿Qué peripecias pasas en el comedor?

 

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